lunes, 27 de mayo de 2013

HOY TOCA VOLVER


Son las 6:15 de la mañana. Hace mucho frío y estoy cansada y porqué no, incluso un poco triste.

Hago mi mochila por última vez estos días.


Un taxi nos viene a recoger al camping a Danna y a mí y nos lleva a la estación. Ella se va a Madrid unos días con su hijo y después volará a Oregon.

Tomamos un café y nos despedimos. Me gustaría decir muchas cosas pero creo que se me han acabado las palabras en inglés.

El Rio Ebro en algún punto entre Miranda de Ebro y Logroño 

Mi tren sale puntual a las 8.30 de la mañana hacia Barcelona.

Esta noche dormiré en mi cama, con ropa limpia, usaré mi baño sin miedo a no tocar nada, veré a los míos y estaré bien, seguro que estaré bien.

Pero estos días han sido especiales. Venir sola al Camino, andar tantos kilómetros por tantos caminos, pasar tanto frío, tanta lluvia y tantas nubes.

Conocer a tanta gente, hablar con muchos, compartir mi comida, y estar rendida y eufórica a la vez por haber conseguido mi objetivo.

Logroño - Burgos  130 Km en 6 días

El año que viene, mucho más!

Mar Meditarráneo, en Tarragona

12a. ETAPA / ATAPUERCA - BURGOS

Nos levantamos y recogemos. Lourdes y yo bajamos al Bar de Bea a desayunar mientras hacemos tiempo para que Danna acabe de recoger. Hoy Bea no está pero está su compañera. Charlamos con ella y otros pelegrinos mientras desayunamos.

Cuando llega Danna marchamos. La verdad es que pensábamos que estábamos a tan sólo 12 km de Burgos y resulta que aún tenemos unos 22 km por delante o 24 si queremos ir por la ruta del río y ahorrarnos pasar por la zona industrial de Burgos.

Nada más salir de Atapuerca el camino enfila a la izquierda por el monte. Atapuerca está a 950 m. de altitud y subimos hasta los 1080. Hace un frío helado que se acentúa con las rachas de viento.

Con este abrigo esta no tiene problemas de frío!

En la cima del monte hay una cruz enorme de madera y a un lado, en la explanada, hay una formación de círculos concéntricos de piedras.


Al otro lado de la explanada se abre un valle inmenso, en el que se ve claramente marcado el camino a seguir, los pueblos que cruzaré hoy y al final, iluminado momentáneamente por un rayo de sol, a modo de indicador, mi objetivo para este año. Es emocionante!



A partir de aquí el camino baja gradualmente hacia el fondo del valle y luego transcurre plácidamente entre campos de trigo.


Paramos en Cardeñuela Rio Pico a desayunar. Estamos a casi la mitad de camino. 

Desafiando las leyes de la gravedad. No es un efecto óptico.
Estaba realmente e increíblemente torcida!

Hoy el día está nublado y hace mucho aire, cosa que acentúa la sensación de frío. De hecho voy congelada todo el rato. Me da pereza ponerme la capelina porque con el viento hace mucho ruido y el frushfrush constante a lo largo de cinco o seis horas de caminar me deja la cabeza aturdida!


Un olmo viejo, herido...
El camino pasa por al lado de unos olmos centenarios y recuerdo el poema de Antonio Machado, y pienso que debía de ser un olmo similar a este el que le inspirara su magnífico poema.

Al olmo viejo, hendido por el rayo 
y en su mitad podrido, 
con las lluvias de abril y el sol de mayo 
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina 
que lame el Duero! Un musgo amarillento 
le mancha la corteza blanquecina 
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores 
que guardan el camino y la ribera, 
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera 
va trepando por él, y en sus entrañas 
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero, 
con su hacha el leñador, y el carpintero 
te convierta en melena de campana, 
lanza de carro o yugo de carreta; 
antes que rojo en el hogar, mañana, 
ardas en alguna mísera caseta, 
al borde de un camino; 
antes que te descuaje un torbellino 
y tronche el soplo de las sierras blancas; 
antes que el río hasta la mar te empuje 
por valles y barrancas, 
olmo, quiero anotar en mi cartera 
la gracia de tu rama verdecida. 
Mi corazón espera 
también, hacia la luz y hacia la vida, 
otro milagro de la primavera.


Ahora el camino cambia radicalmente. Estamos llegando a Burgos y vamos bordeando el aeropuerto.

Cuando llegamos a Castañares decidimos parar a comer y para que Danna conozca algo de la gastronomía de la zona comemos: ventresca de atún con pimientos del piquillo y anchoas del cantábrico; pochas con almejas, calamares a la romana y arroz con perro chico (setas). De postre pedimos leche frita y tarta de queso. Está todo riquísimo! El problema de estas comilonas es que después no tienes tiempo de hacer la dijestión. Lourdes tiene que coger un autocar para León a las 5 y nosotras no queremos quedarnos sin albergue. Total que con la barriga más hinchada que Marsupilami, nos cargamos las mochilas y proseguimos camino.

Aquí podemos decidir ir por el camino original, que actualmente cruza toda la zona industrial y de polígonos de Burgos, o coger el camino que transcurre paralelo al Río Arlanzón. A pesar de que deberemos andar algo más de dos kilómetros, escogemos esta ruta
Río Arlanzón

Río Arlanzón

El paseo por la alameda es muy agradable, a pesar del frío que hace. El sol parece que quiere ganar la batalla a las nubes pero el viento es gélido. 



Lourdes y Danna, mis compañeras de Camino

Mientras andamos por el parque vemos, a lo lejos, las agujas de la Catedral recortándose en el cielo de Burgos. Es emocionante!
Río Arlanzón y  la catedral de Brugos al fondo
Camino de la Evolución humana
Entramos de lleno a Burgos, al ruido del tráfico, los niños que salen del cole, la gente que se apresura a sus quehaceres, y me siento un poco como un pez fuera del agua. Pero deberé empezar a acostumbrarme porqué esta va a ser mi realidad dentro de dos días...

Subimos al albergue, que está detras de la Catedal y nos dicen que está completo. Ufff es un bajón total! Yo estoy súper cansada y Danna no lo dice pero creo que también. Las alternativas son o quedarnos en una pensión dentro de Burgos, a 55e. o bién desandar 4 kilómeros e ir al Camping que hay a la entrada de Burgos, en la zona del río por la que hemos venido y ocupar unas literas en los bungalow que tienen destinados a albergue.

Como no sabemos qué hacer decidimos que primero visitaremos la Catedral y que luego ya escogeremos lo que más nos apetezca.
Rosetón de la catedral
El Papamoscas

Parece que diga: bye bye camino....
Dentro de la Catedral nos despedimos de nuestra amiga Lourdes. Ha sido un placer conocerla y compartir estos días en el camino. Nos hemos dado teléfonos, emails, ... seguiremos en contacto!

Detalle de una de las fachadas de la catedral
Catedral de Burgos
Catedral de Burgos
Loseta del suelo de la Catedral
Cúpula de una de las capillas laterales de la Catedral
Danna escuchando atentamente las explicaciones de la audioguía
Al salir de la visita nos sentamos un rato en la plaza Rey San Fernando, para aprovechar un rayito de sol mientras deliberamos. Estamos a 12º pero el viento que hace da una sensación térmica muy distinta.

Finalmente decidimos ir al cámping. Creo que son los cuatro kilómetros más largos de mi vida.

Llegamos y nos instalamos en el albergue. Los baños son los comunitarios del camping pero están justo delante del bungalow y están limpios!

Ya sé que no se debe hacer pero me doy una ducha de 15 minutos y si pudiera estar sentada creo que incluso me habría quedado media hora. Dios, estoy agotada!

Entre las dos reunimos un tesoro de comida. Tenemos pan, queso, 2 kiwis más duros que una piedra, una zanahoria, 2 tomates, aceite, ... y con todo nos vamos al bar del camping a cenar. Estamos las dos muy cansadas pero aunque pensamos que no, tenemos hambre! El chico de la recepción, con el que he estado hablando un rato, nos invita a un pincho de tortilla que está exquisito! Fuera de casa todo está tan bueno, mmmm.

Cuando volvemos al albergue no son ni las nueve y media pero las luces ya están cerradas, así que nos acostamos pronto.

viernes, 24 de mayo de 2013

11a. ETAPA / VILLAFRANCA MONTES DE OCA - ATAPUERCA

Paso la peor noche de mi vida alberguera. Una sala enorme llena de gente roncando, levantándose cada dos por tres, y para colmo tengo dolor de garganta y ataques de tos.

Total que duermo poco y mal.

Nos despertamos y tomamos un café con leche en el albergue. Cuando estamos listas salimos para San Juan de Ortega. Tenemos 12,5 km.


Las montañas nevadas al fondo


Salimos del albergue enfilando una cuesta muy empinada llena de barro. Por suerte al cabo de unos 300 m. cogemos la pista, que sigue subiendo a lo largo de poco más de 5 km, cruzando un espeso bosque de robles hasta que llegamos al Alto de la Pedraja de 1150 m. de altitud, en el que hay un memorial a los fusilados de la Guerra Civil.

Subida al Alto de la Pedraja




Al pasar el monumento hay una bajada fortísima seguido de un fuerte repechón. Y llegamos a lo alto del monte y vamos siguiendo una pista forestal anchísima que transcurre a lo largo de varios kilómetros por entre una extensa plantación de pino rojo.



Es alucinante cómo ha cambiado el paisaje de un dia para otro. Creo que ni las nubes son iguales.



A unos tres quilómetros de San Juan nos encontramos con tres chicas de Avilés que conocí ayer en Villafranca y vamos juntas charlando.

Paramos en San Juan con la intención de desayunar pero sólo hay bocadillos de chorizo. Así que nos tomamos sólo un café con leche y proseguimos hacia Atapuerca.




Por un momento parece que la temperatura quiere subir
El camino es precioso. El primer tramo seguimos cruzando el robledal y después el paisaje se abre a un valle inmenso en el que aparecen Agés y al fondo Atapuerca.



Roble
Agés al fondo
Paramos en Agés a comer. Son las dos, llevamos 18 km andados y yo sólo he tomado dos cafés con leche, un plátano y un pedacito de chocolate. El caso es que me como unas lentejas riquísimas, pescado a la plancha y queso con membrillo. Me quedo como una reina!

Pajar en Agés

Casas en Agés

Casa en Agés

Casa en Agés

Las mega lentejas!

Después de comer vamos hacia Atapuerca que esta a unos cuatro quilómetros. Vamos por una carretera secundaria y el trayecto es absolutamente plano.

Camino a Atapuerca pasado Agés

Camino a Atapuerca pasado Agés

Pasamos una alameda y al mirar hacia atrás se ve al fondo los Pirineos, y más cerca las montañas todas nevadas de La Rioja y que hemos ido dejando atrás estos días. Y justo en dirección contraria, hacia poniente, se divisan, majestuosos y a lo lejos, los Picos de Europa y las llanuras que deberemos cruzar a lo largo del Camino.


Nos instalamos en el albergue La Hutta. Hemos llegado más tarde de lo previsto y no podemos visitar la excavación pero aprovechamos para tomar cinco minutos los primeros rayos de sol que vemos en muchos días.

Mi cama en La Hutta
techo del albergue La Hutta

Cuando vuelve a nublarse bajamos al pueblo a tomar una infusión al Bar de Bea, una chica muy simpática que nos habla de su viaje a África, con una tribu de massai y me enseña el fantástico horno de leña que tiene en la trastienda.

Raqueta
Como también vende productos frescos y hemos comido mucho, compramos un poco de queso, dos tomates fruta y pan para cenar, y para merendar unas estupendas raquetas, unas pastas típicas de la zona hechas con una masa parecida al hojaldre y crema pastelera y que están riquísimas!

cobertizo en Atapuerca
Hace muchisimo frío y volvemos al albergue. Hacemos una cena ligerita y nos acostamos pronto.

Atapuerca